Re- Evolución

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Imagen extraída de http://documusac.es/articulo-de-michele-faguet-sobre-luis-ospina

¿Qué hay que hacer?   Preguntas así han encabezado las revoluciones – que sea cual sea el tipo y el objetivo de ésta, la revolución es  el acto supremo al que el sujeto puede llegar-. El mundo está  contaminado de revolucionarios (actores que tienen claro el concepto de cambio) que a través de la historia han elaborado trabajo que logre gestar cambios significativos en diversas disciplinas y el ser como ente individual.

Las revoluciones  partidistas en el campo político han sido las promotoras para generar cambios sociales, en diferentes campos de acción disciplinaria. El arte no ha sido ajeno a estos cambios, es aún más dado a impulsar cambios desde sus rizomas. El cine, como disciplina,  durante el siglo XX tuvo un desarrollo significativo, tanto así que evolucionó su uso pasando de recrear escenas o situaciones ficticias (como el trabajo de Georges Méliès) a retratar la realidad sin necesidad de montajes. Sin embargo estas dos comenzaron a escalar alto simultáneamente y unidas llegaron a proponer elementos que unidos con las tendencias políticas se consolidaran como herramientas de cambio según diversas intenciones.

Colombia no ha estado alejada de estas acciones de alteración social. Con las tendencias de retratar la verdad nace el afán por documentar la realidad latente en la urbe. Si nos remontamos  a la década sesentera el movimiento socialista alistaba las herramientas para el inicio de una de tantas revoluciones. No es raro que donde se conforme el equipo para los cambios sociales radicales sea en los claustros de enseñanza; Martha Rodríguez  y Jorge Silva, pupilos de Camilo Torres Restrepo quien fundara la primera facultad de Sociología adscrita a la Universidad Nacional de Colombia y dirigiera el grupo combatiente ELN, encabezaron lo conocido como trabajo documental en Colombia con claros fines políticos en la pieza titulado Chircales que data de 1968 realizada en la localidad de Tunjuelito.

Chircales retrata la explotación por parte de terratenientes a un grupo de campesinos que ha sido desplazado a causa del conflicto armado por discrepancias políticas. En casi treinta minutos se relata la historia de una familia que sirve en una de las tantas haciendas dedicadas a la producción de ladrillos, su articulación a la sociedad regida por cánones que van desde lo religioso hasta las costumbres más enraizadas machistas hasta de alienación política. La finalidad es dejar al descubierto las implicaciones de una sociedad capitalista.

Más adelante, el género documental se convierte en un medio para retratar la verdad de forma cruda como un medio para el lucro por los productores. La pornomiseria es un término acuñado por la crítica en los años 70, para nombrar la degradación de las muestras fílmicas que se lucraban gracias a las producciones con imágenes de pobreza manera explícita. La crítica abarca el poco compromiso social, la manipulación de la realidad social, y en casos la violación de derechos humanos, de la intimidad, de la valoración del cuerpo y el sujeto; no se cuestionaba la muestra de imágenes de la realidad, sin embrago esto  estaba delimitado por un fino hilo de la elaboración de productos amarillistas.

La crítica a la llamada pornomiseria es contestada también por parte de productores colombianos, entre los que se encuentran Carlos Mayolo y Luis Ospina, en el film Agarrando pueblo, un falso documental que deja ver claramente que no solo el genero “documental” se lucra con muestras de miseria sino que además deja entrever cuál es el papel del documentalista como manipulador de la realidad.

El falso documental toma elementos que aunque pertenecen a la realidad social son recreados, y expresado mediante imágenes  que den muestra de esa manipulación dentro del mismo trabajo audiovisual, con el fin de expresar sátira, burla y descontento con los documentales crudos.

Uno de los mundos de Murakami- desde el zoológico-

Imagen tomada de Google
A quién le gusta ir a un zoológico a media noche, acompañado de dos latas de cerveza; solo a un personaje, de un escritor que es capaz de trascender universos de palabras con tal magnitud que atrapa, existente en el cuento La Tragedia de la Mina de Carbón de Nueva York, por supuesto, de Haruki Murakami.

 

Murakami, se adentra en el mundo literario y de la escritura en 1973, con la publicación de dos novelas cortas. Se inclinó hacia la literatura de ficción, que sin duda tiene tanto de real como de ficticio, sabiendo combinar estas dos dimensiones. Desde entonces, para 1979 comienza a turnar la creación de sus novelas con la de cuentos siendo- la novela un reto y el cuento un placer-como él mismo lo define el prólogo de Sauce ciego, mujer dormida, libro que incluye a éste cuento.
La historia, que se nos muestra aquí, se despliega del relato de la rara afición de un hombre que durante diez años ha visitado el zoológico de la ciudad donde vive, lo llamativo es que solo lo hace en noches lluviosas, de tormentas. Ese comportamiento lo narra su amigo, quién acude últimamente a casa de él en busca de un traje para funerales. En cada reunión de los amigos, con whiskey de por medio, las experiencias de la visita al zoológico dan pié para la reflexión de quien cuenta la historia, sobre la vida, sobre la muerte.
 
Hay que detallar los elementos que aparecen en la historia – ¿Por qué un zoológico?- qué tendría aquel ambiente de especial en la aparición de emociones o reflexiones para las personas. En esta obra Haruki Murakami, como en todas sus obras, hace una unión entre los temas orientales y occidentales, con una forma innovadora, y reflexiva acerca del amor, el sexo, el sentido de la vida, la tristeza, los recuerdos, la muerte; lleno de situaciones irreales con un final inesperado y corto, que nos deja una moraleja acerca de la vida, de nuestros anhelos o sueños que tal vez dejamos en un simple “gusto” se quedan intactos, como si colocáramos un muro en nuestros deseos y no quisiéramos destruirlo para dejar esa monotonía.


Vale la pena empaparse de los mundos interiores de los personajes, absolutamente cargados de experiencias únicas, pensamientos, percepciones fantásticas de la vida, que son un reflejo de su autor.

AnaEme
Murakami, Haruki. 2008. La tragedia de la mina de carbón de Nueva York, en Sauce ciego, mujer dormida (p.p.51-66). Traducción del japonés de Lourdes Porta. Barcelona: Tusquets

Surfing por las olas de Dennis Gansel


Imágen tomada de Imágenes Google

Muchas veces las buenas intenciones se trastornan y hacen girar los sucesos. Dennis Gansel, nos propone explorar terrenos del fracaso en Die Welle (La Ola) uno de sus largometrajes más destacados merecedora del premio Deutscher Filmpreis de bronce en 2008. Gansel, cineasta alemán graduado de La Academia de Televisión y Cine de Munich (Alemania) registra en sus filmaciones sucesos bruscos que tocan fibras, el contenido sacude al ser humano, penetra pensamientos y los volca hacia la pantalla. Claro está que la capacidad creativa, recursiva y narrativa de un director es lo que da valor a un trabajo artístico visual. Su primer cortometraje The wrong trip (1995) revela al espectador la línea de trabajo1,le siguen otros trabajos como Living Dead (1996), Im Auftrag des Herren (1998), Das Phantom (1999), Mädchen, Mädchen (2000)- con el que alcanzó su cumbre en el cine, largometraje que se sale de la línea característica de él-, Napola – Elite für den Führer- (2004), Die Welle (2008) y su más reciente trabajo Wir sind die Nacht (2010).
Die Welle es un largometraje manejado con un tratamiento suave, fácil de digerir, apto para un público común. Maneja de fondo la idea del fracaso ante el empeño en el trabajo, muestra una situación que se sale de las manos; un argumento sencillo pero sucesos densos.
La pedagogía aunque no se guía por buenas intenciones sí lo hace para encaminar a pupilos por una ruta analítica, donde lleguen a comprender y a reflexionar sobre su mismo entorno. Una semana es suficiente para que los alumnos del maestro Rainer Wieland (Jürgen Vogel) comprendan a la perfección el funcionamiento del modelo Autocrático, curso que se ha implantado en la escuela dónde trabaja. En este curso, como pudiera pasar en una sociedad autocrática, hay simpatizantes como opositores, quienes tejen relaciones de conflicto que terminan en acciones no deseadas, las cuales perjudican tanto a los alumnos como al maestro.
Los recursos narrativos que utiliza el director se acoplan al deseo de que el director pretende; ángulos de cámara que al principio dan magnificencia al trabajo de Wieland, luces opacas presentan la introducción a una tragedia, la construcción de personajes como Rainer Wieland son antecedentes que presuponen el tipo de clase que podría dictar.
Ahora, el trasfondo histórico que contiene el largometraje logra acercarse a hechos reales- experimento realizado con alumnos del Cubberley High School, en 1967, por el profesor Ron Jones, y denominado “La Tercera Ola”-, es decir un film basado en hechos reales no tan desconocidos en países donde la academia es manejada en altas dosis comparados con países tercermundistas, y más allá de querer mostrar una historia está puesta en escena del impacto social juvenil , la influencia, la vulnerabilidad de una población que apenas empieza a gestar idealizaciones, impactante si se toma en cuenta que son sucesos que han ocurrido, sobre todo en la forma como una estrategia pedagógica da resultados tan rápidos y aceptados.
Y por último el impacto que maneja en el público, tal es la fuerza y poder retórico del maestro que al final hay un modelo autocrático instaurado oficialmente dentro de una escuela, la ola crece cada vez más a medida que llega a la orilla, a su final.
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