Conversatorio en la Universidad Central con Juan Andrés Arango, director de La Playa D.C

Dos días antes del estreno en cines  nacionales  de la Playa D.C  Juan Andrés Arango (guionista y director) y Jorge Andrés Botero (productor),   fueron los invitados de honor al conversatorio  que se realizó el 19 de octubre en la sede Norte de la Universidad.  Allí se conoció lo que había detrás de la realización de la película, las experiencias  por parte del equipo, el recorrido del trabajo cinematográfico y la motivación para dar vida  a ésta ópera prima; a partir de la tesis de grado de Arango (Eloísa y las Nieves), historia que cuenta la llegada de tres desplazados a la  capital, uno de los protagonistas de la historia llega a compenetrarse con el director, tanto así que inspira la creación de la película.

Con la asistencia de estas personalidades se dejó ver  en primer lugar las pretensiones a la hora de mostrar, no solo una realidad particular sino, más allá de ello,  una realidad general, donde no se deja de lado  el constante repique del desplazamiento a causa de la violencia, que es manejado de manera sutil, sino que abarca una línea de interés  amplio como es la búsqueda de identidad a partir de la pertenencia a cierto grupo social, constante mente vivenciado en una sociedad multicultural.

El film narra la experiencia de Tomás (Luis Carlos Guevara) quien decide huir de su pueblo en la cosa pacífica a causa de la violencia para irse a la capital en busca de su hermano quien ah caído en las drogas. Tomás se enfrenta a la un lugar nuevo con gente desconocida, nuevas relaciones y va siempre en la búsqueda de identidad con su etnia y su personalidad.    

La Playa D.C es el resultado de un largo trayecto desde el año 2004, el proyecto que es presentado al   Fondo para el Desarrollo Cinematográfico –FDC- de Colombia siendo ganador del estímulo de Escritura de Guion para Largometraje, dando inicio al proceso de investigación que consistió en vivencias cercanas con los protagonistas y participantes de la historia. Más adelante en 2008 y 2010 conseguiría nuevamente el apoyo del  FDC con el estímulo de Producción de Largometraje y el premio de Producción de Largometraje respectivamente.  Finalmente el film es rodado a finales del año 2011, en 24 días aproximadamente. En 2012 La Playa D.C participa en festivales de cine de alto nivel internacional, obteniendo importantes reconocimientos y participación como en Fond Sud Cinema del Gobierno Francés con los premios de postproducción, el festival de Cine de Lima nombrada como la Mejor Ópera Prima, SANFIC, donde ganó el premio a mejor director, Una Cierta Mirada del Festival de Cannes, Horizontes Latinos en el Festival de San Sebastián (España), Biarritz    (Francia), de Busan (Corea del Sur), Vladivostok (Rusia).

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Re- Evolución

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Imagen extraída de http://documusac.es/articulo-de-michele-faguet-sobre-luis-ospina

¿Qué hay que hacer?   Preguntas así han encabezado las revoluciones – que sea cual sea el tipo y el objetivo de ésta, la revolución es  el acto supremo al que el sujeto puede llegar-. El mundo está  contaminado de revolucionarios (actores que tienen claro el concepto de cambio) que a través de la historia han elaborado trabajo que logre gestar cambios significativos en diversas disciplinas y el ser como ente individual.

Las revoluciones  partidistas en el campo político han sido las promotoras para generar cambios sociales, en diferentes campos de acción disciplinaria. El arte no ha sido ajeno a estos cambios, es aún más dado a impulsar cambios desde sus rizomas. El cine, como disciplina,  durante el siglo XX tuvo un desarrollo significativo, tanto así que evolucionó su uso pasando de recrear escenas o situaciones ficticias (como el trabajo de Georges Méliès) a retratar la realidad sin necesidad de montajes. Sin embargo estas dos comenzaron a escalar alto simultáneamente y unidas llegaron a proponer elementos que unidos con las tendencias políticas se consolidaran como herramientas de cambio según diversas intenciones.

Colombia no ha estado alejada de estas acciones de alteración social. Con las tendencias de retratar la verdad nace el afán por documentar la realidad latente en la urbe. Si nos remontamos  a la década sesentera el movimiento socialista alistaba las herramientas para el inicio de una de tantas revoluciones. No es raro que donde se conforme el equipo para los cambios sociales radicales sea en los claustros de enseñanza; Martha Rodríguez  y Jorge Silva, pupilos de Camilo Torres Restrepo quien fundara la primera facultad de Sociología adscrita a la Universidad Nacional de Colombia y dirigiera el grupo combatiente ELN, encabezaron lo conocido como trabajo documental en Colombia con claros fines políticos en la pieza titulado Chircales que data de 1968 realizada en la localidad de Tunjuelito.

Chircales retrata la explotación por parte de terratenientes a un grupo de campesinos que ha sido desplazado a causa del conflicto armado por discrepancias políticas. En casi treinta minutos se relata la historia de una familia que sirve en una de las tantas haciendas dedicadas a la producción de ladrillos, su articulación a la sociedad regida por cánones que van desde lo religioso hasta las costumbres más enraizadas machistas hasta de alienación política. La finalidad es dejar al descubierto las implicaciones de una sociedad capitalista.

Más adelante, el género documental se convierte en un medio para retratar la verdad de forma cruda como un medio para el lucro por los productores. La pornomiseria es un término acuñado por la crítica en los años 70, para nombrar la degradación de las muestras fílmicas que se lucraban gracias a las producciones con imágenes de pobreza manera explícita. La crítica abarca el poco compromiso social, la manipulación de la realidad social, y en casos la violación de derechos humanos, de la intimidad, de la valoración del cuerpo y el sujeto; no se cuestionaba la muestra de imágenes de la realidad, sin embrago esto  estaba delimitado por un fino hilo de la elaboración de productos amarillistas.

La crítica a la llamada pornomiseria es contestada también por parte de productores colombianos, entre los que se encuentran Carlos Mayolo y Luis Ospina, en el film Agarrando pueblo, un falso documental que deja ver claramente que no solo el genero “documental” se lucra con muestras de miseria sino que además deja entrever cuál es el papel del documentalista como manipulador de la realidad.

El falso documental toma elementos que aunque pertenecen a la realidad social son recreados, y expresado mediante imágenes  que den muestra de esa manipulación dentro del mismo trabajo audiovisual, con el fin de expresar sátira, burla y descontento con los documentales crudos.

El país se quedó sin Amarillo

Sí, un país de dos costas con paisajes azules y verdes saturados.Sí un país de mujeres bellas, pluriétnico, multicultural.Sí, un país de carnavales y días festivos sin argumento. Sí un país donde a la viveza, la mediocridad, y otras trampas se les agrega un valor cómico .

El país ya no sangra, ya está muerto. Hay quienes caminan entre escombros y creen en los frutos producto de una tierra infértil. Infertil porque lo único que abunda es el resentimiento , cuando de revolución se trata, y si no es resquemor es avaricia- como el ladrón que aprovecha el terremoto para saquear las tiendas; como ciertos coyotes alabados por la mediatización-.

– ¡Qué vivan los estudiantes! – Otra disculpa para sentirnos patriotas por una semana y luego seguir caminando sin aplicar las palabras de textos que en algún espacio quedaron olvidadas, seguir caminando con las mentes vacías. La revolución empieza en la mente, de manera individual, no mediante protestas vacías, gritos e insultos al Estado o cualquier figura pública (Aunque ¡claro! podemos estar seguros de la existencia de muchos hijos de puta en este pedazo de continente.Y es que cómo es posible que hayan ateos pero no antipatriotas .Deberíamos serlo, siempre he dicho que es mejor odiar que amar – no te hieren si odias, eres insensible y tosco.El perfecto estado mental que llamo yo).

La historia colombiana y su costal de violencia que lleva cargando no ha sido producto de revoluciones fallidas o transformaciones triviales. Incluso, el constitucionalismo está ligado a vuelcos grandes y significativos. La mancha en el mantel está justo en, como lo había mencionado antes, el resentimiento. El violador antes fue violado.Ahora, los intereses pariculares se interponen y marcan de tal forma que el concepto de revolución; Los movimientos de resistencia han callado otras mentes ( El caso del M-19 y José Raquel Mercado…donde uno no sabe si amar  al verdugo por aplicar justicia o al condenado por tener condición de martir).

Colombia se ha quedado sin el amarillo de la bandera – como nos enseñaron en la primaria. El amarillo de oro, de la riqueza- se ha quedado sin valor, y el poco que nos quedaba lo han vendido, y las sobras  las han ignorado y malgastado, así por obligación aprendemos a despreciarlas. Los diarios que nos dan de desayuno la dosis de pigmento amarillo necesario – con páginas populacheras. Diría repugnantes por su contendio tan banal-.

Cierro este pequeño texto pueril para expresar abiertamente que quiero a Colombia, me duele mi País, pero NO creo en él.

Ana Eme