Té y Bolerito

Debo sufrir de una nueva enfermedad emocional. Seguro que si acudo al psicólogo no lograría encasillar mi mal ( porque sentir y observar el mundo de manera diferente se considera un mal según las normas de no sé donde o quién), no catalogaría mi exacerbada nostalgia como un mal preciso. Es una mescolanza de imágenes que colindan con la esquizofrenia, comportamientos contrastados como los bipolares, extremas sensaciones suicidas como las que carga la depresión. Es que hasta la memoria me falla, olvido en la mañana que el día anterior existió, tardo en procesar las imágenes.

No sé tu querida, pero tu té se está enfriando.

Ahora, mi mal debe ser producto de mi imaginación, bueno… eso también supondría un mal, como la hipocondría. Ayer, justo ayer di si mucho seis pasos desconectándome de la realidad, me sentí en casa de mi abuela. Yo pequeña, sentadita con esas patéticas medias de arandelas blancas con cintitas amarillas en el borde, la contemplaba peinándose, aplicándose pintalabios frente al espejo del tocador de fina madera – todavía recuerdo el olor de ese momento-. Recordé tal escena mientras caminaba, y no lo creerás pero la sensación fue tan sublime que pareciere que el tiempo lo hubiera palpado. El tiempo que es tan efímero e intocable pude tocarlo.

Sí, la nostalgia es mi mal.En todo caso no vale buscarle explicación y mucho menos cura.

Mañana iré sin excusas a aquel lugar donde tocan boleritos.- Termina tu té.

 

AnaEme

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Esta entrada fue publicada en Catarsis.

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