Uno de los mundos de Murakami- desde el zoológico-

Imagen tomada de Google
A quién le gusta ir a un zoológico a media noche, acompañado de dos latas de cerveza; solo a un personaje, de un escritor que es capaz de trascender universos de palabras con tal magnitud que atrapa, existente en el cuento La Tragedia de la Mina de Carbón de Nueva York, por supuesto, de Haruki Murakami.

 

Murakami, se adentra en el mundo literario y de la escritura en 1973, con la publicación de dos novelas cortas. Se inclinó hacia la literatura de ficción, que sin duda tiene tanto de real como de ficticio, sabiendo combinar estas dos dimensiones. Desde entonces, para 1979 comienza a turnar la creación de sus novelas con la de cuentos siendo- la novela un reto y el cuento un placer-como él mismo lo define el prólogo de Sauce ciego, mujer dormida, libro que incluye a éste cuento.
La historia, que se nos muestra aquí, se despliega del relato de la rara afición de un hombre que durante diez años ha visitado el zoológico de la ciudad donde vive, lo llamativo es que solo lo hace en noches lluviosas, de tormentas. Ese comportamiento lo narra su amigo, quién acude últimamente a casa de él en busca de un traje para funerales. En cada reunión de los amigos, con whiskey de por medio, las experiencias de la visita al zoológico dan pié para la reflexión de quien cuenta la historia, sobre la vida, sobre la muerte.
 
Hay que detallar los elementos que aparecen en la historia – ¿Por qué un zoológico?- qué tendría aquel ambiente de especial en la aparición de emociones o reflexiones para las personas. En esta obra Haruki Murakami, como en todas sus obras, hace una unión entre los temas orientales y occidentales, con una forma innovadora, y reflexiva acerca del amor, el sexo, el sentido de la vida, la tristeza, los recuerdos, la muerte; lleno de situaciones irreales con un final inesperado y corto, que nos deja una moraleja acerca de la vida, de nuestros anhelos o sueños que tal vez dejamos en un simple “gusto” se quedan intactos, como si colocáramos un muro en nuestros deseos y no quisiéramos destruirlo para dejar esa monotonía.


Vale la pena empaparse de los mundos interiores de los personajes, absolutamente cargados de experiencias únicas, pensamientos, percepciones fantásticas de la vida, que son un reflejo de su autor.

AnaEme
Murakami, Haruki. 2008. La tragedia de la mina de carbón de Nueva York, en Sauce ciego, mujer dormida (p.p.51-66). Traducción del japonés de Lourdes Porta. Barcelona: Tusquets
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